Cuando los actores se acercan a mí para sus portfolios, suelen decir: "La forma en que fotografías es exactamente lo que los directores de casting necesitan: un fondo de color sólido y un rostro bien iluminado que capture el verdadero carácter de una persona." Sin embargo, cuando los no actores ven un headshot, especialmente uno tomado sobre fondo blanco, suelen bromear: "Parece una foto de pasaporte".
Hoy en día, casi todos tienen una página en redes sociales, y muchos la usan para promocionar su negocio. Pero, ¿cómo comienza tu presentación al cliente? ¿Cómo te conoce el cliente?
Miran tu avatar. Mira el tuyo. ¿Qué hay en él? ¿Un selfie tomado hace cinco años o una foto de grupo recortada de hace diez años donde más o menos te gusta cómo te ves? Esta es lo primero que ve tu interlocutor, y su impresión de ti se basa en ello. A menudo, es la primera impresión que no tendrás una segunda oportunidad de hacer.
Durante una sesión fotográfica, mi trabajo no es solo configurar la luz correctamente y presionar el botón – el lado técnico representa no más del 10% de un buen resultado. El 90% restante es el proceso de interacción dirigido a encontrar el verdadero tú. Al final, no solo recibirás fotos listas, sino que también realizarás una breve sesión de entrenamiento que te ayudará a entender cómo te ves y, lo más importante, cómo verte en tu mejor momento.

¿Te gustó este artículo? Suscríbete al newsletter y recibe un libro gratis
